Me presento, mi nombre es Melina. Recuerdo que acudí por una situación que, con sinceridad, no reflejaba bien mi forma de pensar; no tenía claro por qué me ocurría. Luego, percibí sentirme mejor al poder abordar mis dudas, que no eran pocas: temas, momentos, etapas y dificultades. Con ayuda de las sesiones, pude interpretar y poner en palabras temas guardados en profundidad que creía tener claros, cerrados o que daba por hecho que eran solo viejos recuerdos, siendo que las emociones asociadas me perjudicaban al no poder comunicarlas.
Pude abordar la angustia, el dolor, el rencor y el enojo con métodos desde la practicidad de la charla, la oratoria, meditaciones y herramientas didácticas que ayudaron a componer una estabilidad emocional no comprendida en aspectos cotidianos de mi pasar. Puedo destacar situaciones emergentes donde consideré necesitar ayuda y, de manera inmediata, encontré una respuesta sólida con dedicación de tiempo, escucha y asesoría con sugerencias para establecer razonamiento, enfoque y calma.
Pude mejorar con precisión mi bienestar y entender lo necesario que es tratar de resolverse, en principio, desde el interior al exterior. Pude tomar fortaleza en mis pensamientos y creencias, transformar mis estados, poner en palabras lo que me pasaba, me parecía o sentía, y confiar en el espacio brindado. Agradezco haber podido evitar tratamientos médicos, pastillas u otras cuestiones que, de no haber mediado la acción y la dedicación para cuestionármelas junto al trabajo generado, considero habrían tenido otro resultado al cual, por suerte, no hubo que darle lugar.
Dejo aquí mi experiencia destacando la gran ayuda y dedicación. Poniendo en valor el trabajo, doy un agradecimiento sincero por el apoyo que obtuve, logrando un crecimiento gradual que puedo ver al día de hoy. Sentirse bien no es solo cuestión de imaginación, sino de la dedicación y el esfuerzo para replantearse las redirecciones que toman los días. Deseo que muchos puedan descubrir a quien fue mi terapeuta, asistente y gran escucha: Andrea Crovetto.
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